El 14 de noviembre de 1998 fue el día en que todo comenzó. Se adquirió la planta baja de esta vivienda en estado ruinoso; esa misma noche, el garaje se derrumbó.
La casa tenía planta baja y dos pisos, y estaba rodeada de un entorno en decadencia: el antiguo Hotel del Lago abandonado tras sufrir tres incendios y la calle lateral de la Torreta sin asfaltar.
Como curiosidad, la calle de acceso principal a la actual Torreta no tenía acera, era de doble sentido y los coches aparcaban en los laterales.