El invierno de 2018 fue especialmente gélido, lo que permitió que el lago de Puigcerdà se congelara como no había ocurrido en décadas. El hielo alcanzó un espesor de 20 cm, suficiente para albergar un partido de hockey informal y sesiones de patinaje artístico.
En este vídeo se puede ver cómo varios aficionados locales aprovecharon la ocasión para jugar un encuentro sobre la superficie helada del lago.