La Cerdaña y el Pirineo no son solo montaña y nieve. A más de 1.200 metros de altitud, un par de proyectos vitícolas apuestan por cosechar vino con una mirada ecológica y sostenible. Visitar una bodega de altura es una experiencia diferente: paisaje, cultura y buen vino en un entorno difícil de superar.
1. Llivins (Llívia)
La primera bodega de la Cerdaña, situada a 1.225 metros de altitud a un kilómetro del centro de Llívia. Un proyecto que expresa la singularidad del territorio pirenaico a través de vinos ecológicos de calidad. Ofrecen visitas guiadas al viñedo y a la bodega con catas incluidas.
Para más info: https://tastethealtitude.com/llivins/
Teléfono: 696 812 762
1. Cal Mandrat (Montellà – Parque Natural del Cadí-Moixeró)
Una masía centenaria que ha recuperado la tradición vinícola de la zona, con viñedos plantados entre 1.225 y 1.276 metros de altitud. Proyecto familiar de viticultura ecológica y sostenible dentro del Parque Natural del Cadí-Moixeró. Visitas guiadas con paseo por el viñedo, explicaciones sobre la elaboración y catas en un entorno privilegiado.
Para más info: https://calmandrat.com/
Teléfono: 696 812 762
Consejos antes de visitar
Reserva con antelación: Las visitas son guiadas y con aforo limitado. Contacta directamente con la bodega para asegurar tu plaza.
Combínalo con una ruta: Tanto Llívia como Montellà son puntos de partida ideales para completar la visita con un paseo por el entorno natural.